Felipe y el camión de caudales

Anda con el síndrome del camión de caudales 

de acá para allá 

llena de papelitos de colores. 


A través del blindex

de sus anteojos 

abre su bolsa de poemas 

para garabatear en alguna servilleta. 

 

Sería hermoso, Felipe 

que los camiones protegieran 

tickets de supermercado y hojas arrancadas 

con versos e ideas en borrador.  

 

Escritores anónimos 

traficando cadáveres exquisitos. 




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