Éxtasis

Él quiere usar su cuerpo y ella intenta dejarse llevar. Aunque le aterra perder el control y no confía en ese desconocido, quiere  poseerlo en el acto de ser usada. Pese a sus propios frenos, ella lo sigue buscando con puntualidad, con tesón, con intención. Él solo sabe aparecer en palabras frías como el papel. Las resistencias de ambos no impiden iniciar la desfasada aventura. A ella le cuesta entregarse en cuerpo y alma a ese extraño que, de tantos encuentros esquivos y ciertos momentos de acercamiento, va  conociendo en su piel. La indiferencia inicial se transforma en emociones encontradas, de comunión. No se sabe bien si él entra en ella o ella en él. Pero tampoco importa. Los cuerpos se hacen indistinguibles entre actriz y personaje. 

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